Aunque Pedro Sánchez entrara como en una plaza de toros, saludando a alguien imaginario a cien metros, el salón de actos de Ferraz es pequeño. El futuro del socialismo estaba concentrado como cuando en Homeland Brody metió todo el Estado Mayor en un sótano. «Momento histórico», gritó un fotógrafo. La moderadora, sentada como un juez de silla, inició el debate...
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