«Pensamos que no pasaba nada porque se vieran, si servía para que estuvieran más tranquilas. Se vieron, se abrazaron; Montserrat dijo a Triana que no se preocupara que la iba a exculpar, que iba a declarar que había sido ella y que Triana se iba a ir para su casa». Esta sorprendente escena fue relatada a la juez que instruye el asesinato de la presidenta de la...
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