Para Elena Valenciano el mitin de ayer no era fácil. A un lado tenía a Felipe González, su ídolo político, que acaba de hacerle un «roto» a la estrategia socialista abogando por la «gran coalición» con el PP; y al otro Manuel Valls, obligado a recortar las cuentas públicas francesas en nada menos que 50.000 millones de euros hasta 2017, para frenar el galopante...
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