Montserrat González Fernández y su hija, Montserrat Triana Martínez, demostraron al perpetrar el crimen de Isabel Carrasco la misma sobrecogedora frialdad que después de ser detenidas como presuntas autoras. Lo demuestra el hecho que después de que la primera descerrajara un primer disparo en la nuca de la presidenta de la Diputación de León, y luego la rematara...
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