Entre ojeras, algunos, y gestos de complacencia por el resultado del debate catalán, la mayoría, los diputados regresaron ayer a sus escaños a las nueve de la mañana, tan solo diez horas después de abandonar el hemiciclo. El balance era obligado en la cafetería, pasillos, corrillos e incluso en conversaciones ya en los escaños durante la comparecencia del presidente...
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