El espectro vivo del abominable carcelero se le sigue apareciendo al Gobierno
El ministro de Interior, Jorge Fernández, es una buena persona, de profundas creencias religiosas, que no tiene por costumbre desear mal alguno a alguien. Pero a veces su subconsciente le delata, como el día de hace unos meses en el que, cuando viajaba en avión, un colaborador se le...
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