Antes de volar a Cuba, en julio de 2012, Ángel Carromero se preguntó qué ocurriría si todo salía mal. Tenía 26 años, apuntaba alto en las juventudes del PP y tenía previsto encontrarse con Oswaldo Payá, líder de la disidencia cubana. Nunca imaginó que tardaría seis meses en regresar a España condenado a cuatro años de cárcel por homicidio imprudente. Carromero...
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