El principal problema al que deberá enfrentarse el presidente Mas el día que en que definitivamente reconozca que la tan manida consulta no va a celebrarse es el de ese pueblo cuya voluntad ha sido frustrada. Y eso al margen de si el pueblo en cuestión equivale a un 30, a un 40, a un 50 o a un 60 por ciento de los ciudadanos de Cataluña. A medida que se va acercando...
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