Conviene tirar de ornamento verbal para entrarle a Mas. Y, por encima de todo, no llevarle nunca la contraria. Ley de hierro. Si se lo topan saliendo de un hotel, de un soliloquio ante empresarios, de una reunión de tacaños anónimos (¿sabían que es un cicatero patológico?), si no pueden evitar el encontronazo, háblenle quedo, con gran serenidad, sin altibajos...
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