Como Ulises en la inmortal «Ilíada», se dice que se ha pasado los últimos años encadenado al mástil de Ferraz para no entregarse al canto seductor de las sirenas socialistas que le animaban a dar un paso al frente. Pero Eduardo Madina (Bilbao, 1976) cree que es hora de «arriesgar». Quizá por eso hace diez días se descolgó de la línea oficial del PSOE sobre Navarra...
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