«Si averiguas algo de lo mío, llámame», le dijo al topillo el (aún) ministro de Agricultura, Miguel Arias, el otro día en los pasillos del Congreso. Lo hizo con cierto retintín, poco después de que varios diputados se acercaran para despedirle y desearle suerte en su nuevo cometido en Europa. Después de diez años de tenerle como presidente del partido, muchos...
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