Todo se reduce, al cabo, a saber quién manda aquí. Y aquí manda, no nos engañemos, la Generalitat, ayudada por los múltiples tentáculos que ha ido desarrollando durante décadas y que alcanzan ya al conjunto de la administración y a gran parte del mundo socioeconómico y asociativo. Tanto más cuanto que ese poder, basado en el reparto de cargos y prebendas, se...
Suscribete para leer la noticia completa:

