José Castro (Córdoba, 1948) sabe que su futuro próximo es una «forzada y tediosa jubilación», tal como él mismo escribe en el auto por el que imputa de nuevo a la Infanta Cristina. Nadie le puede acusar, por tanto, de actuar por ambiciones profesionales inconfesables y quienes le conocen bien siempre lo recalcan. Eso sí; este hombre extrovertido, de chiste fácil...
Suscribete para leer la noticia completa:

