Francisco Hernando fue un buen juez, su auténtica vocación. Es cierto que su vida profesional puede, prácticamente, dividirse en dos periodos de parecida duración. Los veinticinco primeros años fue abogado de pleitos en uno de aquellos bufetes llamados generalistas. De la mano de nuestro maestro Antonio Hernández Gil, enriqueció su conocimiento del Derecho doctrinal...
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