El presidente de Sortu, Hasier Arraiz, se apresuró a decir bien alto que no organizarían actos de bienvenida —«ongi etorri»— a los presos de ETA beneficiados por el fin de la doctrina Parot. Pesaba en él la reciente operación que descabezó a Herrira, y el mensaje a los suyos era de contención para burlar la lupa del Estado. Pero las semanas pasan, los terroristas...
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