En Quemar después de leer, la película de los hermanos Coen, todos los personajes son estúpidos. La más disparatada peripecia se desata cuando dos empleados de gimnasio, creyendo haber encontrado importantes documentos secretos, deciden sacarles provecho. Tratan de extorsionar a un agente de la CIA (en realidad retirado y de segunda fila) y llegan a presentarse...
Suscribete para leer la noticia completa:

