En Gran Bretaña, fustigar a Europa es una baza ganadora electoralmente. Y hacerlo contra un tribunal «extranjero» con sede en Francia al que acusan de impedir la extradición de terroristas confesos o de imponerles la concesión del derecho a voto de los prisioneros puede conducir directamente a Downing Street. Lo sabe la actual ministra de Interior británica,...
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