Los capitostes del comercio y el Ayuntamiento de Barcelona han ido mareando la perdiz, de abrir o no las tiendas los festivos, hasta que el tema ha madurado lo suficiente para ponerlo sobre la mesa. El detonante ha sido un estudio de la Universidad de Barcelona, según el cual abriendo los festivos de julio y agosto, en determinadas zonas de la ciudad, se potenciarían...
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