Un despacho con dos puertas podría ser difícil de guardar. Sin embargo, a Juan Antonio Roca, el gran corruptor, el vértice de todas las corruptelas de Marbella, le servía para mucho. Por la principal entraban las visitas oficiales. Por la otra, conectada directamente con el exterior, aquellos invitados que era mejor que no fuesen vistos.
Llegó a Marbella en 1984....
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