Fue en los años sesenta cuando el príncipe Alfonso de Hohenlohe se percató del potencial que había en un rincón andaluz de la costa malagueña. Marbella tenía todo lo que buscaba. Mar, sierra, microclima, simpatía y hospitalidad. Entonces era apenas un pueblo de pescadores. Hohenlohe creó el Marbella Club y atrajo a toda la aristocracia internacional, que empezó...
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