Siempre se puede caer un poco más abajo. Cuando en 2010, tras la experiencia del tripartito, el PSC de José Montilla era barrido por CiU y obtenía su peor resultado en unas elecciones catalanas —(18,3%) de los sufragios, 28 diputados—, todos los analistas coincidieron en un punto: el partido había tocado fondo. Nadie imaginaba que apenas dos años después, sacudida...
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