«Tenía tantos cristales clavados por todo el cuerpo que
«Esto es peor que los Premios Príncipe de Asturias», decía un policía nacional que controlaba los accesos a la plaza del Obradoiro en la tarde del jueves, una hora antes de que la tragedia se saliera en una curva. Entonces la preocupación era manejar a la multitud que iba a presenciar los fuegos del Apóstol....
Suscribete para leer la noticia completa:

