El alcalde socialista de Ermua, Carlos Totorika, ocupaba ya en aquel fatídico verano de 1997 el balcón consistorial, desde donde transmitió a toda España que el joven edil popular, Miguel Ángel, había sido vilmente asesinado tras dos días de chantaje a los demócratas. Dieciséis años después, Totorika volvió a encender las conciencias, en este caso de los tres...
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