No hay peor negocio que vender con prisas, y más cuando el mercado está deprimido. Esto es lo que está comprobando de primera mano la Generalitat de Cataluña, administración que, agobiada por sus urgencias financieras, se desprende a marchas forzadas de una parte importante de su patrimonio —«malvendiendo», según señala la oposición y fuentes del sector inmobiliario—....
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