Por más que Alfredo Pérez Rubalcaba diga que el adiós de José Antonio Griñán no acelera su marcha –«el calendario del PSOE no va a cambiar», advirtió ayer desde Bruselas–, el partido es un hervidero de rumores. Desde primera hora se formaron dos bandos: por un lado, Manuel Chaves, la Dirección Federal y algunos barones, no dándose por enterados del envite de...
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