«Voy a hacer algo que creí que no iba a hacer nunca, y menos en estas circunstancias, que es pedirle matrimonio. Espero que no me diga que no», dijo él. «Esto parece un concurso», bromeó ella. Y llegó la declaración: «¿Quieres ser mi mujer?, ¿quieres casarte conmigo?», preguntó él. «Sí», respondió sin pensárselo ella.
Bien mirado, una aventura con todos los ingredientes...
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