Todo empezaba en Rusia. Allí, escogían a mujeres jóvenes de estratos sociales desfavorecidos. Después, las trasladaban ilegalmente a España y, como «esclavas» las «vendían» a terceras personas. Éstas se encargarían de explotarlas sexualmente en distintos prostíbulos de la península hasta que consiguieran pagar su «deuda de viaje», algo que probablemente no conseguirán...
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