Cuando se exageran los hábitos y costumbres, acabamos hablando de adicción. Las hay de todo tipo. Y las hay buenas y las hay malas. Pero una de los criterios que permite su clasificación es el de quién soporta los excesos de la adicción. A veces los soporta uno mismo, el adicto; otras, los soportan los demás, que son los que acaban pagando la adicción.
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