CELEBRAR algo el próximo 30 de mayo parece propio de ingenuos, pero sacar pecho no puede explicarse sino como la negación de una nefasta realidad: Canarias ha fracasado. Una región martirizada por el desempleo que alcanza las mayores cotas de miseria de España, con unos servicios públicos que carecen de recursos, una casta política incapaz sobre la que se ciernen...
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