En el acto de acoso del 5 de abril frente al domicilio de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, no hubo violencia ni coacciones ni amenazas de ningún tipo. Tampoco actos de desobediencia o de ofensa a los agentes de la autoridad y en ningún momento se vulneró la seguridad y la intimidad de la vicepresidenta. Son los argumentos esgrimidos...
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