El «grifo» del crédito, cuyo cierre fue una de las primeras consecuencias de la crisis, está lejos de abrirse. Cuando han transcurrido ya más de cinco años de estrecheces, los números siguen sin dar siquiera un respiro a familias y empresas. El caso de Canarias es un claro ejemplo de la situación: el volumen de los préstamos concedidos por la banca lleva 36 meses...
Suscribete para leer la noticia completa:

