Las grandes empresas siempre han estado al servicio del progreso de España. Antes, en la década de bonanza, y ahora, en los años de recuperación. Sin importar el tamaño –las hay grandes, medianas y más pequeñas–, ni el sector –del textil al financiero pasando por el energético y el de la distribución–, ni si su propiedad se la reparten en Bolsa muchos accionistas...
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