Corría el primer trimestre del año 2008: los analistas vaticinaban el fin de la fiesta inmobiliaria tras un año 2007 en el que el mercado de la vivienda ya había evidenciado síntomas de extenuación. Caían los visados de obra nueva, la demanda se contraía. No era difícil prever que se había alcanzado el final de trayecto, pero pocos anticipaban la magnitud del...
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