La desgana inversora de los mercados ha tornado en dos años en un desmedido apetito. Prueba de ello es la actual avalancha de emisiones de deuda pública y privada y cómo los inversores se pelean por adquirir los títulos subastados, lo que permite que países y empresas se financien con gran facilidad y a costes históricamente bajos, pese a que están aún en los...
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