Llanuras infinitas dibujadas bajo un deslumbrante cielo azul, majestuosas montañas apenas perfiladas en la lejanía, crepúsculos radiantes grabados a fuego en el horizonte, noches estrelladas para volver a creer que quizás aún merece la pena soñar, amaneceres tibios en los que encontrar sentido a las promesas... Olor a azahar y hierbabuena, a romero y jazmines,...
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