Ya en el invierno del año pasado el runrún era Bankia. El sector empezaba a admitir que en 2010, con la fusión de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas menores se había creado un gigante con pies de barro a punto de derrumbarse. Que su salida a Bolsa, en julio de 2011 y vendida como una cuestión de Estado, fue soportada por el resto de entidades. El juez de...
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