Si se hubieran cumplido las previsiones, el consejo europeo de hoy hubiera servido para presentar un sólido frente político en contra de la evasión fiscal, pero las reticencias de Austria y Luxemburgo, que se niegan a poner fin al régimen de secreto bancario, han convertido la reunión en una cita a priori vacía de contenido, a pesar de que se ha añadido una discusión...
Suscribete para leer la noticia completa:

