El pesimismo es un monstruo voraz que se alimenta de miedo y desconfianza y acaba triturando esperanzas y deglutiendo incluso las evidencias que servirían para desmontarlo. El estruendo con el que avanza apaga el eco de cualquier argumento. Su fórmula es sencilla, pero parece no admitir excepciones. Si la prima de riesgo se dispara treinta puntos, el engendro...
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