Un sueño tan agradable como el que estaba viviendo el rugby argentino no se merecía un despertar tan abrupto como el que sufrió ayer en el templo londinense de Twickenham. Al primer minuto de juego, sin tiempo apenas de poder disfrutar de su semifinal mundialista, un error de manos le dio a Australia el primer ensayo del partido. Y jugar a remolque de una doble...
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