Gerd «Torpedo» Muller pegado en una chapa de Mirinda que un niño con pantalones cortos desliza en un campo de tierra; rostro de un cromo cotizado en la madrileña plaza de Quintana, donde todavía hoy se mercadea con estampitas de futbolistas; ídolo de los niños del «baby-boom» de los 60 que empezaron a construir su memoria en la época en que el legendario delantero...
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