La sonrisa de Lamar Odom es tan amplia que parece que reparte abrazos. El martes por la noche no había rastro de ella, con la cara contra el suelo de una habitación de Bunny Ranch, un burdel de Nevada, donde llegó el sábado anterior. Dos mujeres le encontraron inconsciente, tumbado boca abajo. Cuando los empleados del hotel trataron de reincorporarlo «vomitó...
Suscribete para leer la noticia completa:

