El desenlace pequinés es demasiado cruel para Rafael Nadal, atropellado por Novak Djokovic en un resultado más llamativo que real. Gana el serbio por 6-2 y 6-2 en la final del torneo asiático, incuestionable la superioridad actual de este depredador, pero hay motivos para que el balear extraiga alguna conclusión positiva. Es cierto que no le da para competir...
Suscribete para leer la noticia completa:

