Estos son los sábados en que no puede uno almorzar tranquilo. Jugar a las cuatro tiene algo de precipitado, de gente que quiere aprovechar la tarde. La derecha es una sobremesa y estos horarios parecen barricadas. A las cuatro se piden los whiskys. Y ahora resulta que juega el Barça.
El Sánchez Pizjuán afrontó los 27,5 grados de temperatura con los cánticos encendidos...
Suscribete para leer la noticia completa:

