El Atlético tiene delanteros para dar y tomar. Puede mudar esa piel en un partido y resolverlo a lo grande. Así ocurrió ayer en Ipurúa ante un Éibar más que digno, que demostró que su buen comienzo liguero no es producto de una rifa. Ángel Correa, del que se esperan grandes cosas, se asoció con Torres, y joven y veterano reventaron al conjunto armero con sus...
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