La decadencia quizás empiece con una mutación. Dunga fue una. Aparecen Dunga y Mauro Silva y todos lo celebran, pero nadie piensa en sus réplicas. Todo el bien que Brasil hizo al mundo con la samba, la bossa y la depilación, puede no compensar el daño que ocasionan sus mediocentros. Igual que Xuxa y las Paquitas, Dunga y sus Dunguitos. La evolución de Socrates...
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