Si fuera por los nuevos partidos de la política española Messi no habría podido ni figurar en la lista de convocados. Albert Rivera le habría rechazado por estar imputado en el caso Hacienda. Y siguiendo el hilo de los sueldos que Ada Colau considera éticos, no jugaría en el Barcelona porque cualquier club libre y civilizado le pagaría mucho mejor. Todo se vuelve...
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