Ha parado ya la Fórmula 1 en siete países distintos y en McLaren no se atisba la reacción anunciada por la propaganda. Cada fin de semana los tambores anuncian sobresalientes progresos, magníficas prestaciones y un motor que dará la vuelta al calcetín de la decepción. Pero nunca llegan a cristalizar los pronósticos en Australia o Malasia, Barcelona o Bahréin,...
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