Sus dos goles, uno en Turín y otro en el Santiago Bernabéu, dejaron a las puertas de la final a su amado Real Madrid, pero su pasión merengue sigue intacta. Álvaro Morata ya demostró su elegancia y su amor hacia el conjunto blanco no celebrando sus tantos en semifinales, y ahora desea poner su granito de arena para que la noche de hoy no sea dura en gran parte...
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