Es un viernes asfixiante en París, abrasador el sol hasta el punto de disparar los termómetros hasta los 33 grados, día de abanicos y sofocos en una Philippe Chatrier a rebosar. Se consume el día de forma agónica y, después del triunfo de Stan Wawrinka ante Jo-Wilfried Tsonga (6-3, 6-7, 7-6 y 6-4) que trunca la esperanza local, hay un desenlace inesperado para...
Suscribete para leer la noticia completa:

