En el frío pabellón de Duhail –apenas 500 espectadores de una capacidad para 5.500– solo la grada española, a gritos de «hola, don Pepito; hola, don José» animó el estreno de la campeona del mundo. Pero los pinceles con los que España quiere pintar su tercer oro mundial todavía son brochas. Ante Bielorrusia el cuadro quedó apañado por la victoria, primeros puntos...
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